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Sin reglas claras no hay inversión, sin inversión no hay desarrollo




















Políticas de estado

por gerardo figueroa graziani*

Los países que entienden esto ponen sus "políticas de estado" en blanco y negro, las comunican con seriedad y se encargan de que se respeten y cumplan. ¿Por qué? Porque el capital que construye desarrollo no llega a mercados, entiéndase países, que andan a ciegas. Busca certeza, dirección y compromiso. Esto, de cara a la inminente recomposición de la economía y mercado mundial, se hace tan urgente como indispensable. Los países deben sentar las bases de su futuro definiendo "políticas de estado" con objetivos y planes claros, la única forma de conseguir el capital necesario para el desarrollo.

El capital de calidad, porque también lo hay del malo, no se arriesga en países sin rumbo, corroídos por el populismo, la corrupción o, peor aún, en manos de mafias o narcotráfico. Ya hay demasiados países en el mundo en los que el dinero de la droga, la minería ilegal y la corrupción se ha blanqueado y participa de la economía además de haber copado espacios en la administración de justicia y la política.


El desarrollo no es un milagro.

Permitir que el país se reinvente tras cada elección es un acto de irresponsabilidad que espanta al capital, cuesta muy caro y convierte en cómplice a toda la sociedad. Todos estamos llamados a velar por la planificación y futuro del país y todos llamados a exigir que se cumplan las "políticas de estado".

Necesitamos de ciudadanos y empresarios que no permitan que el país ande con los ojos cerrados y en manos de improvisados, porque cuando el Estado no está en manos de gente preparada y honesta, ya sabemos en manos de quien cae.

*gfg fundador de figueroa & asociados está en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. Catedrático de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martin de Porres e IPAE. Columnista de América Economía y Biznews. Contáctalo a gerfig@icloud.com

Coronavirus: la pandemia de la desinformación

por gerardo figueroa graziani*

        Una de las más importantes lecciones que nos va dejando el coronavirus en su corta vida, es la poca preparación que tenemos para enfrentar la crisis de una pandemia de semejante magnitud. Una pandemia cuya gravedad no estriba necesariamente en la mortandad que genera como en la magnitud y rapidez de su contagio y destaca por lo mal manejada que está siendo mediaticamente. Canales de televisión, radios, periódicos y medios digitales de todo el mundo invitan y dan espacio a cuanto inspirado cree que tiene algo que decir al respecto, convirtiéndose en la caja de resonancia de todo tipo de disparates y despropósitos y sembrando un problema mayor: la desinformación

       Sin duda alguna estamos ante una de las más desafiantes pruebas a las que se enfrenta la humanidad pues esta, a diferencia de muchas otras crisis, es una CRISIS DE SALUD PÚBLICA GLOBAL que nos ha sorprendido con la guardia baja, dejándonos sin aire y haciendo evidente que no estamos a la altura del contrincante. Un casi invisible enemigo ha puesto de cabeza el planeta entero afectando no solo la salud pública de millones de personas sino además y por extensión su transporte, educación, banca, trabajo, consumo, comercio, entretenimiento, libre transito y cuanta otra actividad involucre a más de dos.

     Poniendo de lado el tema de salud por un momento, es sobre el tema de la comunicación y su manejo que se hace evidente la poca y, en algunos casos nula, preparación que teníamos para manejar eficientemente semejante una crisis de salud de esta magnitud en medios masivos de comunicación. 

        Convertida en la industria del entretenimiento, con muy pocas y honrosas excepciones, la industria de la información vive del sensacionalismo, la estridencia y la improvisación habiendo olvidado por completo que informar es una responsabilidad que se ejerce filtrando la información sobre la base de haber confirmado su veracidad y la idoneidad y autoridad –entiéndase conocimiento para hablar de–  de quien emite el mensaje. Casi sin excepción los medios corren a reproducir lo que escuchan dando espacio a las más antojadizas interpretaciones y pie a una confusión que lejos de ayudar entorpece los serios esfuerzos de quienes tienen claro qué se debe hacer ante una crisis de salud.

             Más allá de correr a responder y actuar en función de «qué podemos hacer» actitud que justifica hasta ahora todas las barbaridades que oímos, vemos y leemos, debemos concentrarnos en lo «qué debemos hacer». Y esto, para un manejo responsable de la información, consiste en definir las fuentes, identificar los voceros y los mensajes a reproducir dentro de una estrategia de comunicación sujeta a un plan de manejo de la crisis. En términos de comunicación se debe dar cabida sólo a aquellos que gozan de la autoridad para manejar responsablemente el espacio que como medios les otorguemos. Instituciones como la OMS a nivel mundial, OPS y otras a nivel regional y voceros de los respectivos ministerios de salud deben ser los únicos llamados a informar sobre los avances de la enfermedad, las medidas a tomar y las recomendaciones a seguir para controlar el contagio, conseguir su erradicación y asegurar que dentro de 18 meses esto no vuelva a empezar. 

          Urge terminar con esta fiesta de opinólogos que se contradicen, políticos que sin ninguna autoridad sabotean esfuerzos técnicamente correctos y “especialistas” que desde la economía, el deporte o el corte y confección se sienten con derecho a decirnos qué debemos hacer, contribuyendo con sus intervenciones a esta otra pandemia que es la desinformación. 


         Que nos afectará, directa o indirectamente no cabe la menor duda, ya nos está afectando. Más allá del giro de nuestra actividad como individuos o grupos humanos, estamos ante una crisis de salud pública y es en el campo de la salud pública donde primero debemos dar y ganar la batalla, sabiendo de ante mano que todos, sin excepción, tenderemos que pagar una parte de la factura. De que libremos bien esta primera batalla dependerá que quedemos mejor parados para afrontar las inevitables segundas, terceras y vaya usted a saber cuántas otras que vendrán como consecuencia de una lección de la que nos conviene salir habiendo aprendido. 

Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / Director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. 
Fue profesor de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martin de Porres e IPAE. Ganador de Creatividad Empresarial en el 2006. Columnista de América Economía y con Biznews Perú entre desde octubre del 2011 marzo del 2014. Columnista de América Economía.

Marketing & política

Maltratando la marca País

por gerardo figueroa g * 

Cuando vemos lo sensible que resultan los mercados a los vaivenes de hechos y discursos políticos, no podemos menos que levantar moderadamente la voz en aras de salvaguardar nuestros intereses. 

Mi caso como el de muchos, se limita al humano deseo de tener un mercado saludable en el que hacer negocios dependa única y exclusivamente de nuestra capacidad de hacerlos, sin tener cada cierto tiempo que pagar las consecuencias de los desatinos de quienes participan de la discusión mediática de asuntos políticos.

Nos sobran razones para ser cautos con lo que decimos, callamos y también con cómo lo decimos y callamos. Todos debemos ser escrupulosos con ello pues al final de cuentas quienes pagamos la factura somos todos: gobierno, sector privado y la llamada sociedad civil. Pero con una gran diferencia, pues los políticos son los menos perjudicados. Ellos siempre de paso, cuando no viven de sus partidos, terminan reciclándose en el sector académico, en el de las ONG’s, dentro del circuito de las de conferencias internacionales o al abrigo de una desprendida suegra que, no abundan pero que cuando las hay, desparraman millones de generosidad.

Política, comunicación y negocios
Sería tremendamente saludable que la señora y el señor Humala, deslinden o por lo menos le pongan públicamente un pare al tema de su “ambición reeleccionista”. Su cercanía con Chávez y la aparente sujeción al hombre que habla con los pajaritos, no hacen más que mantener una incertidumbre cuyas consecuencias se ven en el mercado, y lo que es peor, se reflejan en los negocios. Espero que la pareja de gobierno tenga claro que no hay modelo económico posible y menos viable, sino no es capaz de atraer capitales. Son los  capitales, cuando deciden aterrizar en un país en forma de inversión, los que crean los puestos de trabajo que mantienen el aparato productivo y generan recursos para cualquier modelo de redistribución social que se desee. El Perú del que tanto se habla, es un ejemplo de ello.

Dejar que se especule o simplemente permitir que se crea en una posible intención de permanecer más de la cuenta en el gobierno, nos perjudica a todos y este todos, no hace distingos entre gobernantes y gobernados.

Se emiten mensajes hasta cuando se calla y mantener un clima de incertidumbre lo único que hace es desalentar la inversión. Los inversionistas van a donde las reglas del juego o líneas de la cancha están claramente definidas e invierten en países donde se respetan las leyes.

Algunas cuentas de este rosario
1° Blindar al señor Toledo -caso Ecoteva- como pretendieron hacerlo, es un mensaje de última para todos. Toledo, de quien debemos suponer absoluta inocencia hasta que se demuestre lo contrario, debe defenderse solo. Una vez más bajamos al nivel de república banana o republiKeta, como diría Lanata.

2° Mecida con el indulto a Fujimori, cuando como estado y gobierno se debió ser tajante desde un principio. Robar y matar en el Perú no se perdona. 


3° Ley despenalizando las relaciones sexuales con chicos de 16 años a quienes pretendemos proteger de la comida chatarra (4°) hasta que cumplan los 18. ¡No se pasen pues señores! 


5° Y ahora, cerrada de filas en retroceso alrededor de un caso en el que al Perú entero y al señor Toledo, lo que más les conviene e interesa es absoluta transparencia. ¡Ya pues!

¿Y la marca país?
Es realmente lamentable, cuando no vergonzoso, que gastemos millones de dólares haciendo publicidad sobre nuestra marca país y nos boicoteemos de esta manera. Por si acaso, uno de los objetivos del trabajo tras la marca país y parte importante de lo invertido en ella, es poner al Perú como destino de la inversión extranjera y espacio serio para los negocios, y así, sinceramente, no lo están haciendo.



*gfg fundador de figueroa & asociados. está en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / Director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. Fue profesor de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martin de Porres e IPAE. Ganador de Creatividad Empresarial en el 2006. Colaboró con América Economía y con Biznews entre desde octubre del 2011 marzo del 2014.
  

Crisis, crisis, crisis




Las primeras
24 hs y las 6
preguntas que
pueden ahorrarle
miles de dólares y salvar su
reputación

por gerardo figueroa g*

Uno de los más frecuentes asuntos relacionados con la comunicación corporativa es esa mina de oro llamada Manejo de Crisis.

Se dictan cursos, talleres, diplomados y maestrías de manejo de crisis. Se hacen simulacros con muertos, heridos y contusos. Periodistas se nos aparecen por debajo de los felpudos, reporteros nos acosan con cámaras detrás de las puertas y manos anónimas con micrófonos nos asaltan por los caños del lavatorio. Se arman equipos de crisis con titulares y suplentes, se imprimen y distribuyen manuales y en medio de todo eso, cuando llega la crisis, todos corren despavoridos regando sin querer el camino de minas que pisa el que viene atrás, hasta que alguien que no necesariamente es el capitán del equipo, con voz destemplada grita “esto es una crisis, llamen a la agencia”.
Y claro que es una crisis. Y es justamente una crisis porque no está en los manuales, porque no era parte de los talleres, diplomados y maestrías. Es una crisis justamente porque no tenemos la más pálida idea de qué diablos hacer.
¡Llamen a la agencia, estamos en crisis!
Este es el primer gran error. Asumir que estamos en crisis sin un diagnóstico elemental es dejarse ganar por el susto, natural y comprensible ante un hecho inesperado que pone en peligro nuestro negocio. Llamar a quienes cobran y ganan por manejar las crisis, auto declarándose en crisis, es invitar a que nos den con palo, es justamente lo que no se debe hacer. Llame a su agencia, si, pero no en esos términos.
Calma, calma y calma
Si conservar la calma es la primera regla para el manejo de una situación extrema, calma y sangre fría son los requisitos indispensables para hacer esta primera llamada. Efectivamente hay que llamar a la agencia, pero no para anunciarle nuestra desesperación y miedo, sino para informarla de un hecho y pedirle un diagnostico técnicamente sustentado.

Hay que diferenciar el estado de crisis en el que entramos algunos de nosotros ante un hecho inesperado, con la verdadera posibilidad de que éste se convierta en una crisis de imagen y reputación. Será entonces su agencia quien deberá, a la luz de información real y concreta, definir si estamos ante un hecho que puede convertirse en una crisis mediática o si, lo aparecido en los medios, pues hay veces aparecen noticias que nos desestabilizan, tiene las características, frecuencia y alcance a nuestras audiencias, de una verdadera crisis mediática. Ojo, que dos o tres periódicos conviertan un hecho en notica, no es necesariamente una crisis.
Qué es una crisis
Una crisis y una crisis mediática son hechos absolutamente diferentes y hay que entender sus diferencias pues de ello depende nuestro correcto desempeño y nuestra imagen y reputación.
  • Crisis: cambio brusco, mutación importante e inesperada en el desarrollo de procesos, que dificulta prever sus consecuencias y crea una situación complicada.
  • Crisis mediática: Irrupción inesperada de una notica en medios masivos de comunicación que pone en peligro la imagen y reputación de una persona, marca o institución.

Que un hecho, percance, equivocación, omisión o negligencia se dé al interior de la empresa o se relacione desde fuera con ella, no quiere decir que vaya a convertirse en una crisis mediática. Y es justamente nuestra capacidad de manejarnos con frialdad ante ese tipo de acontecimientos, lo que impedirá que esto suceda o que nosotros mismos la convirtamos en crisis. Que ese hecho, percance, equivocación, omisión o negligencia haya alcanzado los medios, no es tampoco necesariamente una crisis. Es más, la mayoría de las verdaderas crisis sobrevienen cuando con nuestra actitud y respuestas equivocadas, convertimos en crisis hechos que pudieron haber quedado sólo como anécdotas.

No se apure, lleva prisa
Lo primero que debe hacer la empresa es reunirse con los abogados y su agencia de relaciones públicas y prensa para estudiar detenidamente el caso. La empresa facilitará la información, los abogados determinarán las responsabilidades, alcances legales y posibles consecuencias y la agencia evaluará el interés mediático y posible impacto de los hechos en caso de llegar a los medios. No se apure que lleva prisa. Solo después de hacer esto podrá tener una real idea de si está o no ante una crisis mediática.

6 preguntas antes de mover un dedo
En caso de estar ante una noticia que apareció en los medios y nos tomó por sorpresa, La agencia deberá proporcionar un inmediato análisis del alcance de la cobertura:
  • Número de veces que apareció la noticia y tipo de medios en los que apareció.
  • Relevancia de los medios en los que apareció la noticia para la marca. No es lo mismo aparecer en el decano que en el mañanero de mujer semidesnuda en la portada.
  • Posición de los medios con referencia a su marca dentro de la noticia. La hacen responsable, la citan o simplemente la ignoran.
  • Tipo de asociación de su marca con la noticia, negativa, neutra o positiva. .
  • Número de impactos al interior de sus audiencias por cada tipo de noticias.
  • Cuánta gente asoció su marca de manera negativa a la noticia; cuánta de manera neutra y cuántos de forma positiva.

Con estas seis respuestas debidamente documentadas usted ya sabe si está o no, ante una crisis y puede evitar el gasto de miles de dólares o lo que es mucho más peligroso y caro, exponer innecesariamente su imagen y reputación. Si después de esto, la cosa no se presenta grave, siéntese a esperar.

Las primeras 24 hs
Por lo general, la repercusión de un primer informe periodístico salvo que sea un desastre y usted ya no tiene dudas de estar en medio de una crisis, se ve a las 24 hs de su primera aparición. Al día siguiente pida el mismo informe a su agencia y compare los resultados. Muchas veces las noticias se diluyen en una tarde o una noche y nadie más les hace caso. Otras veces algunos medios las recogen, pero mire bien quiénes, no hay peor negocio que salir a responder al interlocutor equivocado. Como dice Fito Páez, no hay que hacerse de enemigos que no estén a la altura del conflicto.

Esté atento al siguiente post sobre el tema: Cómo manejar una crisis en medios masivos.

*gfg es socio fundador de f&a, está en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. gfigueroa@fbc.com.pe. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / director creativo de JWT y Ogilvy Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua.

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Comunicación corporativa en el Perú


Aproximaciones a una definición y posibilidades
por gerardo figueroa g*

Las líneas que siguen son un resumen de las conclusiones que presenté sobre la situación de las comunicaciones corporativas en el Perú en la sesión inaugural del 3dmm 2009 (tres días de Mass Media) organizado por la Universidad de Piura.

Mi más profundo agradecimiento a la Universidad, sus autoridades y alumnos por la invitación, la acogida y el interés demostrado por nuestras opiniones a lo largo de nuestra visita. 

Diagnóstico y conclusiones
Hasta finales de 1990 los esfuerzos de comunicación de las empresas peruanas estaban esencialmente dirigidos a incentivar el consumo, ya fuese este de productos o servicios. La gran mayoría de los mensajes era consume, consume y consume en su versión local de compra, compra, compra. Cuesta trabajo pensar, a la luz de lo que se dispone pues la ausencia de archivos es uno de los grandes síntomas de nuestra adolescencia, que alguien hizo hasta entonces un trabajo serio de planeamiento estratégico y definición de posicionamiento corporativo.

Sin embargo las primeras señales de intentos medianamente sostenidos comienzan a darse a través del uso de la prensa -free press- como herramienta de comunicación en los albores de los 90. En aquel entonces como hoy, la mayoría de quienes ofrecían este servicio eran periodistas encargados de hacer aparecer ciertas marcas como contenido editorial, pero en aquel entonces como hoy, sin planeamiento estratégico. 

A mi entender la comunicación 
corporativa en el Perú es
una actividad adolescente por su edad 
y por los síntomas que presenta.

Es muy probable que el fenómeno detectado en Perú, se repita en la región y haya sido el patrón de conducta de la comunicación corporativa en el mundo, obviamente con calendario propio en cada país o región.

De qué estamos hablando
Un par de definiciones

“La comunicación corporativa consiste en la información que mediante señales ofrece una organización de sí misma. Por medio del comportamiento, la comunicación y el simbolismo, que son formas de expresión”. Cees B. M. Van Riel profesor y director del Centro de Comunicación Corporativa de la Universidad Erasmo de Rotterdam, Holanda.

“Comunicación corporativa es la suma de todas las formas que una empresa elige para darse a conocer a todos sus públicos”.

La primera proviene de un académico europeo y la segunda del ejecutivo de una de las más prestigiosas instituciones privadas dedicadas al desarrollo de marcas. Lippincott.

La gran oportunidad

Ser una industria adolescente hace de las comunicaciones corporativas una actividad joven, inconforme, en pleno crecimiento. Una industria que se cuestiona, aprende, avanza, duda, retrocede y progresa.



Cabe destacar que el progreso es un privilegio y responsabilidad al mismo tiempo de quienes ofrecen estos servicios como de quienes los compran. Me refiero a las instituciones académicas que capacitan para ello. Sobre sus hombros la enorme responsabilidad de focalizar las curriculas en la materia, mejorar sustancialmente la calidad de los profesionales que ponen en el mercado y velar por que la lista de institutos y universidades se depure y reduzca solo a quienes ofrezcan una educación de calidad. No estamos, en esta ni ninguna otra carrera, para que se siga abusando de la buena voluntad y el esfuerzo de miles de jóvenes y familias, con títulos que no valen ni el equivalente del papel en el que están impresos.



Los profesionales, una vez graduados, deben mejorar sustancialmente sus conocimientos y entender que comunicación corporativa es un tema tremendamente amplio que involucra a todas las áreas de una empresa o corporación y tiene que ver con cuanta actividad se desarrolle dentro y fuera de ella. Dicho así, podría prestarse a confusiones pero es fundamental entender que, a diferencia de las responsabilidades individuales de áreas de una corporación como marketing, compras, producción y otras, se entiende por comunicación corporativa el todo de las acciones y actividades en las que la corporación emite mensajes. De ahí que es la suma del trabajo de todas, bajo una única dirección.

Finalmente la comunicación corporativa es también responsabilidad de quienes compran o inician acciones desde la empresa o corporación y es fundamental en este punto entender que el director supremo de dicho trabajo es el gerente general. Nos parece fundamental destacar y resaltar esto, pues en la mayoría de los casos vemos que ésta es una responsabilidad diluida entre varias gerencias al interior de las instituciones que, como toda responsabilidad compartida sin un responsable, termina mal.

Precisiones

La comunicación corporativa no es algo que sólo exista en los medios que utilizamos para comunicarnos. Quiero decir, que no es solo aquello que se hace con la intención de comunicar. Por una simple razón, hasta cuando callamos, estamos comunicando.

La comunicación corporativa está en el aire de la corporación, empresa o institución. En sus pasillos y oficinas; en la forma de actuar o de vestir de su gente; en su tono de voz, en las palabras y en su orden. La comunicación corporativa tiene que ver con las ideas, con lo que decimos, con lo que callamos, con la forma cómo y a quién se lo decimos. La comunicación corporativa tiene que ver con el trato que damos a nuestros colaboradores, proveedores y clientes y la manera como nos comportamos con ellos, la comunidad y las autoridades.

El secreto
La comunicación corporativa tiene que ver con oír, escuchar y sobre todo entender. Y ojo a esto, pues es algo de lo que casi nadie se ocupa. No hay comunicación donde el emisor no es capaz de escuchar al receptor y sobre todo entender. Lo que significa un permanente y constante trabajo de prestar atención a la opinión de nuestros grupos de interés. Un permanente intercambio de roles en los que ambos pasan de emisor a receptor constantemente de modo que en este ejercicio se desarrolla la comunicación.


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