El jugador que más penales ha fallado en la historia de los mundiales es también el que más goles ha marcado: Lionel Messi.
Lo que a primera vista resulta una paradoja, como casi todas las paradojas, esconde una verdad que vale la pena examinar.
Messi es, probablemente, uno de los futbolistas que más veces ha rematado al arco rival. Y es precisamente porque lo ha intentado una y otra vez que hoy sostiene dos récords aparentemente contradictorios: entre quienes más han fallado y entre quienes más han acertado.
La palabra que mejor explica este fenómeno es perseverancia. Constancia, tenacidad, empeño, tesón, pertinacia e insistencia son algunos de sus sinónimos. Allí parece estar el secreto de su éxito y, más allá del fútbol, la gran lección que nos deja.
No me entusiasma sonar como motivador profesional, coache o como Coelho. Simplemente me parece oportuno poner en valor un hecho que suele pasar desapercibido: el éxito no pertenece a quienes nunca fallan, sino a quienes siguen intentando después de cada error.
"Los récords de Messi no hablan de perfección. Hablan de la valentía de volver a intentarlo."