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Coronavirus: la pandemia de la desinformación

por gerardo figueroa graziani*

        Una de las más importantes lecciones que nos va dejando el coronavirus en su corta vida, es la poca preparación que tenemos para enfrentar la crisis de una pandemia de semejante magnitud. Una pandemia cuya gravedad no estriba necesariamente en la mortandad que genera como en la magnitud y rapidez de su contagio y destaca por lo mal manejada que está siendo mediaticamente. Canales de televisión, radios, periódicos y medios digitales de todo el mundo invitan y dan espacio a cuanto inspirado cree que tiene algo que decir al respecto, convirtiéndose en la caja de resonancia de todo tipo de disparates y despropósitos y sembrando un problema mayor: la desinformación

       Sin duda alguna estamos ante una de las más desafiantes pruebas a las que se enfrenta la humanidad pues esta, a diferencia de muchas otras crisis, es una CRISIS DE SALUD PÚBLICA GLOBAL que nos ha sorprendido con la guardia baja, dejándonos sin aire y haciendo evidente que no estamos a la altura del contrincante. Un casi invisible enemigo ha puesto de cabeza el planeta entero afectando no solo la salud pública de millones de personas sino además y por extensión su transporte, educación, banca, trabajo, consumo, comercio, entretenimiento, libre transito y cuanta otra actividad involucre a más de dos.

     Poniendo de lado el tema de salud por un momento, es sobre el tema de la comunicación y su manejo que se hace evidente la poca y, en algunos casos nula, preparación que teníamos para manejar eficientemente semejante una crisis de salud de esta magnitud en medios masivos de comunicación. 

        Convertida en la industria del entretenimiento, con muy pocas y honrosas excepciones, la industria de la información vive del sensacionalismo, la estridencia y la improvisación habiendo olvidado por completo que informar es una responsabilidad que se ejerce filtrando la información sobre la base de haber confirmado su veracidad y la idoneidad y autoridad –entiéndase conocimiento para hablar de–  de quien emite el mensaje. Casi sin excepción los medios corren a reproducir lo que escuchan dando espacio a las más antojadizas interpretaciones y pie a una confusión que lejos de ayudar entorpece los serios esfuerzos de quienes tienen claro qué se debe hacer ante una crisis de salud.

             Más allá de correr a responder y actuar en función de «qué podemos hacer» actitud que justifica hasta ahora todas las barbaridades que oímos, vemos y leemos, debemos concentrarnos en lo «qué debemos hacer». Y esto, para un manejo responsable de la información, consiste en definir las fuentes, identificar los voceros y los mensajes a reproducir dentro de una estrategia de comunicación sujeta a un plan de manejo de la crisis. En términos de comunicación se debe dar cabida sólo a aquellos que gozan de la autoridad para manejar responsablemente el espacio que como medios les otorguemos. Instituciones como la OMS a nivel mundial, OPS y otras a nivel regional y voceros de los respectivos ministerios de salud deben ser los únicos llamados a informar sobre los avances de la enfermedad, las medidas a tomar y las recomendaciones a seguir para controlar el contagio, conseguir su erradicación y asegurar que dentro de 18 meses esto no vuelva a empezar. 

          Urge terminar con esta fiesta de opinólogos que se contradicen, políticos que sin ninguna autoridad sabotean esfuerzos técnicamente correctos y “especialistas” que desde la economía, el deporte o el corte y confección se sienten con derecho a decirnos qué debemos hacer, contribuyendo con sus intervenciones a esta otra pandemia que es la desinformación. 


         Que nos afectará, directa o indirectamente no cabe la menor duda, ya nos está afectando. Más allá del giro de nuestra actividad como individuos o grupos humanos, estamos ante una crisis de salud pública y es en el campo de la salud pública donde primero debemos dar y ganar la batalla, sabiendo de ante mano que todos, sin excepción, tenderemos que pagar una parte de la factura. De que libremos bien esta primera batalla dependerá que quedemos mejor parados para afrontar las inevitables segundas, terceras y vaya usted a saber cuántas otras que vendrán como consecuencia de una lección de la que nos conviene salir habiendo aprendido. 

Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / Director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. 
Fue profesor de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martin de Porres e IPAE. Ganador de Creatividad Empresarial en el 2006. Columnista de América Economía y con Biznews Perú entre desde octubre del 2011 marzo del 2014. Columnista de América Economía.

Política y mercado

Algunas semejanzas
Por gerardo figueroa g*


Es y ha sido parte fundamental de nuestra línea editorial no tocar temas políticos. Hemos tenido que hacer grandes esfuerzos para no traicionar lo que nos proponemos con Pasoblogado, hablar de comunicación para los negocios. Pero desde el momento en que el accionar político de quienes gobiernan y hacen oposición afecta directamente al mercado, me siento con derecho a hablar del tema, en absoluta defensa de mis intereses de mercado, que no son otra cosa que querer un país con mejores ciudadanos, incluidos los políticos. Hablo de gente mejor alimentada, más sana, mejor instruida, con mejor capacidad de discernimiento, más exigente y con una mejor capacidad de consumo por un lado y de profesionales del mejor nivel en cada una de las instancias del gobierno y del sector público por el otro.

¿Política? no gracias paso
Sin embargo, la apatía de muchos, la indiferencia de otros y la desesperación de cientos de miles, hacen que en cada elección, esta peligrosa mezcla de actitudes hacia la política, termine llenando los principales puestos del gobierno y el Estado con los individuos menos adecuados: políticos y mediocres, salvo las 2 ó 3 excepciones que confirman la regla.

Políticos y productos
Los políticos son parecidos a cualquier otro producto o servicio que compite en un mercado. Sin embargo, su proceso de mercadeo es mucho más parecido al de los servicios, pues cuando votamos por un político pagamos/compramos un resultado a futuro, como cuando pagamos/compramos a una administradora de fondos de pensiones o compañía de seguros. La gran diferencia es que cuando nos damos cuenta que la administradora de fondos de pensiones o la compañía de seguros no funciona, las cambiamos y se acabó el asunto; mientras que, a los políticos tenemos que aguantarlos por años pagándoles un sueldo además de los millonarios costos de sus incompetencias.

Electores y consumidores
Los electores son a su vez como cualquier consumidor o usuario: compran con su voto la expectativa del cumplimento de una o más promesas -entendemos el voto como el pago por adelantado por un servicio a futuro-.
Elegimos al que nos parece ser “el mejor candidato” y efectivamente puede que lo sea. Lo que no entendemos todavía la mayoría de sociedades es que el mejor candadito a la presidencia, no siempre es el mejor presidente. El problema es que los electores compran candidatos que son profesionales en prometer y seducir, algo muy distinto a estar capacitado y tener credenciales para desempeñar el cargo al que aspiran. Al dejar el papel de candidatos, la mayoría no están preparados para desempeñar eficientemente el puesto para el que fueron elegidos. Por lo general la responsabilidad les queda tremendamente grande. La historia está llena de ejemplos que me dan la razón.

Votar es comprar
Ahí está pues la explicación de la tremenda frustración que experimentan algunas democracias del planeta. Eligen entre papas cuando lo que necesitan en realidad eran camotes, que ni siquiera estaban a la venta. Mientras sigamos eligiendo solamente entre políticos, seguiremos frustrados e insatisfechos.

El marketing políticoEl marketing político es al país, lo que el marketing de servicios al mercado. Lo malo de esto es que “los profesionales de la política” lo han entendido muy bien y cada cinco años vuelven a la carga, más canosos y más flácidas y es el país el que paga la factura debido a nuestras incapacidad de introducir nuevas opciones de elección.

El presidente de la república,
sus ministros y demás son nuestros empleados
elijámoslos como tales

Esto es algo que hemos olvidado todos sin excepción. Recordarlo ayudaría a mejorar la calidad del trabajo de quienes resulten ganadores de las elecciones. Trabajemos para que la mayoría lo entienda, comparta y difunda.
No contratamos a nuestros empleados por su sonrisa, ni por su facilidad de palabra y menos por sus ideas o promesas. Contratamos a la gente por su experiencia y capacidad para el puesto de trabajo.

A la hora de operar a su hijo de cinco años, usted no quiere al doctorcito de ER de Warner Channel. Lo que usted quiere es un doctor con experiencia comprobada que le garantice que su hijo saldrá vivo de la sala de operaciones. Lo mismo sucede cuando contrata un ingeniero, una secretaria, un chofer o un albañil, poco importa su pinta y su floro. Usted quiere experiencia y paga por ella.

Responsabilidad política
y responsabilidad de mercado
Así como cuidamos que un producto o servicio no desacredite la reputación de toda una categoría con malas prácticas o mala calidad, así debemos cuidar que no lleguen a los puestos públicos personas que puedan desacreditar al sistema.
Hemos creado instituciones para custodiar la Banca, la salud pública y para proteger los derechos del consumidor. Mal que bien hacen su trabajo. Ya que no podemos crear una institución para filtrar a los candidatos, pues no sería democrático, tenemos que hacer nosotros el trabajo.
De aquí en adelante no elijamos al próximo alcalde, congresista o presidente por sus promesas. No nos dejemos convencer por sus cantos de sirena. Exijamos experiencia y capacidad de trabajo, evaluemos y elijamos. Tenemos todo para ser un gran país, sólo nos falta convencer a los mejores que vale la pena trabajar por él.
Esto no es política, es responsabilidad de mercado.
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* gfg es socio fundador de f&a, está en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. gfigueroa@fbc.com.pe. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / director creativo de JWT y Ogilvy Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua.

Ponga a los periodistas de su lado



Qué y cómo compartir información con los medios

por gerardo figuerioa g*

Los periodistas, a diferencia del resto de los seres humanos, tienen una particular curiosidad por ciertas características de los hechos que, nosotros los seres humanos de a pie, no estamos acostumbrados a analizar y destacar.

Sin embargo como empresarios o responsables de marcas o instituciones deseamos fervientemente que se hable de nosotros en los medios, pagamos probablemente a una empresa especializada y hasta tenemos un jefe de prensa y relaciones públicas en casa, pero son pocas, demasiado pocas, las veces que nos hemos detenido a pensar cómo funciona la prensa.

Qué es un hecho editorial
Un hecho editorial es el que atañe e interesa a una porción considerable de la población de un país o sociedad y justifica por ello, que un medio de comunicación se ocupe de él. Es por ende muy distinto en tamaño e interés para el medio que un hecho comercial o institucional, vinculado por lo general a temas de interés para un número infinitamente más pequeño de ciudadanos.

Las caras un mismo hecho
Sin embargo, el análisis detenido de un hecho comercial o institucional puede hacer evidente ciertas características que lo conviertan en editorial. La idea es aprender qué se debe buscar y desarrollar habilidades para encontrarlo. Por ello en este post le proponemos que se detenga y recuerde que un hecho puede ser visto desde distintos ángulos e identificarlos y mostrárselos a la prensa, es lo que puede convertir su trabajo en una verdadera noticia en los medios.

Cómo buscar
Existen algunas preguntas o líneas de pensamiento que usted puede seguir para descubrir si el hecho comercial o institucional del que piensa informar a los medios puede ser aprovechado por ellos de alguna manera. Los siguientes son algunos ejemplos de busqueda que le sugerimos utilizar antes de enviar nada a los medios.

Piense en lo editorial
Si usted lanza un nuevo sistema de pago por celulares y lo presenta como el nuevo producto de su empresa, es probable que nadie se ocupe de él. Para eso los medios le ofrecen espacios publicitarios de todo tamaño y forma, que usted puede comprar.
Sin embargo, si en el análisis que le proponemos que haga en busca de las aristas editoriales del hecho, usted descubre y explica que hay aproximadamente 10 millones de usuarios de tarjetas de crédito y débito en el país y más de 20 millones de usuarios de teléfonos celulares, puede fácilmente demostrarle a los hombres de prensa que su empresa está lanzando al mercado un servicio que beneficia a casi el 100% de la población económicamente activa.

Este es un hecho de interés social, relevante para un medio, pues estamos hablando de un nuevo modo, más fácil y seguro para que millones de personas, hagan transacciones comerciales. Muy diferente del anuncio del lanzamiento de su nuevo producto.

Muestre los secretos tras el hecho
Los periodistas más que cualquiera de nosotros son personas curiosas que gustan de conocer los secretos de un hecho, esas cosas que no todos conocen.
Luego, no tenga temor de poner al descubierto cómo se hicieron las cosas, quiénes participaron del proyecto, cuánto duró, qué problemas hubo que enfrentar, qué desafíos se vencieron, en fin, cuente eso que justamente suele callar por concentrarse en el hecho. Muchas veces los entretelones de un hecho levantan una noticia.

Presente al héroe de la historia
Por más comercial o institucional que sea un hecho, siempre hay uno o más seres humanos tras él, conviértalos en los héroes de su historia. Esta técnica consiste en entretejer sus historias personales con la historia que quiere contar.
Recuerdo la necesidad de un cliente fabricante de neumáticos para la industria minera que consiguió más de media página del principal diario peruano gracias a la historia de dos hermanos. Dos hombres de origen muy humilde que a los quince años comenzaron parchando llantas al pie de la carretera de su pueblo natal y terminaron convertidos en los dueños de la abastecedora de neumáticos más importante de la industria minera del Perú.

Ponga a la categoría como protagonista

Otra forma de conseguir espacio en los medios, recuerde que está buscando que se hable de su marca, empresa o institución, es abstrayéndose por un instante del protagonismo y poniendo por delante a una o más marcas entre las que esté la suya o a la categoría en pleno, de modo que por su tamaño e importancia, sirvan de marco para su noticia.
Recuerdo el caso de un fabricante de café instantáneo que para conseguir que se hablase de su importancia en el mercado, promovió un artículo en el que se destacaba cómo la venta de ciertos productos en formatos pequeños, "sachets de un gramo", había permitido hacer de ellos verdaderos gigantes. Obviamente cuando tocó hablar de los cafés solubles, su marca fue la protagonista.