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Marketing & política

Maltratando la marca País

por gerardo figueroa g * 

Cuando vemos lo sensible que resultan los mercados a los vaivenes de hechos y discursos políticos, no podemos menos que levantar moderadamente la voz en aras de salvaguardar nuestros intereses. 

Mi caso como el de muchos, se limita al humano deseo de tener un mercado saludable en el que hacer negocios dependa única y exclusivamente de nuestra capacidad de hacerlos, sin tener cada cierto tiempo que pagar las consecuencias de los desatinos de quienes participan de la discusión mediática de asuntos políticos.

Nos sobran razones para ser cautos con lo que decimos, callamos y también con cómo lo decimos y callamos. Todos debemos ser escrupulosos con ello pues al final de cuentas quienes pagamos la factura somos todos: gobierno, sector privado y la llamada sociedad civil. Pero con una gran diferencia, pues los políticos son los menos perjudicados. Ellos siempre de paso, cuando no viven de sus partidos, terminan reciclándose en el sector académico, en el de las ONG’s, dentro del circuito de las de conferencias internacionales o al abrigo de una desprendida suegra que, no abundan pero que cuando las hay, desparraman millones de generosidad.

Política, comunicación y negocios
Sería tremendamente saludable que la señora y el señor Humala, deslinden o por lo menos le pongan públicamente un pare al tema de su “ambición reeleccionista”. Su cercanía con Chávez y la aparente sujeción al hombre que habla con los pajaritos, no hacen más que mantener una incertidumbre cuyas consecuencias se ven en el mercado, y lo que es peor, se reflejan en los negocios. Espero que la pareja de gobierno tenga claro que no hay modelo económico posible y menos viable, sino no es capaz de atraer capitales. Son los  capitales, cuando deciden aterrizar en un país en forma de inversión, los que crean los puestos de trabajo que mantienen el aparato productivo y generan recursos para cualquier modelo de redistribución social que se desee. El Perú del que tanto se habla, es un ejemplo de ello.

Dejar que se especule o simplemente permitir que se crea en una posible intención de permanecer más de la cuenta en el gobierno, nos perjudica a todos y este todos, no hace distingos entre gobernantes y gobernados.

Se emiten mensajes hasta cuando se calla y mantener un clima de incertidumbre lo único que hace es desalentar la inversión. Los inversionistas van a donde las reglas del juego o líneas de la cancha están claramente definidas e invierten en países donde se respetan las leyes.

Algunas cuentas de este rosario
1° Blindar al señor Toledo -caso Ecoteva- como pretendieron hacerlo, es un mensaje de última para todos. Toledo, de quien debemos suponer absoluta inocencia hasta que se demuestre lo contrario, debe defenderse solo. Una vez más bajamos al nivel de república banana o republiKeta, como diría Lanata.

2° Mecida con el indulto a Fujimori, cuando como estado y gobierno se debió ser tajante desde un principio. Robar y matar en el Perú no se perdona. 


3° Ley despenalizando las relaciones sexuales con chicos de 16 años a quienes pretendemos proteger de la comida chatarra (4°) hasta que cumplan los 18. ¡No se pasen pues señores! 


5° Y ahora, cerrada de filas en retroceso alrededor de un caso en el que al Perú entero y al señor Toledo, lo que más les conviene e interesa es absoluta transparencia. ¡Ya pues!

¿Y la marca país?
Es realmente lamentable, cuando no vergonzoso, que gastemos millones de dólares haciendo publicidad sobre nuestra marca país y nos boicoteemos de esta manera. Por si acaso, uno de los objetivos del trabajo tras la marca país y parte importante de lo invertido en ella, es poner al Perú como destino de la inversión extranjera y espacio serio para los negocios, y así, sinceramente, no lo están haciendo.



*gfg fundador de figueroa & asociados. está en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / Director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. Fue profesor de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martin de Porres e IPAE. Ganador de Creatividad Empresarial en el 2006. Colaboró con América Economía y con Biznews entre desde octubre del 2011 marzo del 2014.
  

Las lecciones de Francisco




Las lecciones de Francisco
por gerardo figueroa g * 


En apenas dos semanas a la cabeza de la iglesia católica el papa Francisco ya había dejado de lado entre otros, esos zapatos rojos símbolo del poder de los emperadores romanos que llevan la firma del diseñador Antonio Stefanelli en letras doradas; el lujoso anillo papal de oro macizo; el rimbombante sillón dorado, literalmente un símbolo de grandeza; ropa, accesorios y parafernalia ostentosa; un departamento papal en el que, según él mismo dijo en son de “broma”, cabían 300 personas y a un cardenal acusado de pedofilia que se refugia en el Vaticano.
A la tercera semana de su pontificado CNN daba cuenta de su decisión de cambiar parte de la rutina del jueves santo trasladando la misa papal de la basílica San Juan de Latrán a una cárcel de jóvenes, durante la cual  lavó los pies de dos jóvenes reclusas, una de ellas musulmana. Tremendo gesto, tremendo mensaje.
Y para sorpresa de muchos, parte del despacho de CNN daba cuenta que nada de esto era producto de los consejos de un asesor de imagen. Todo, iniciativa pura de Francisco, un hombre que había hecho de la austeridad y simpleza su estilo de vida y que desde ahí, emprendía una de las más titánicas campañas de reposicionamiento del marketing moderno.
Francisco el Papa está embarcado en cambiar la imagen y reputación de su iglesia y ha comenzado por trabajar en la de su máximo representante. Esta “prédica con el ejemplo” no es más que la puesta en marcha de una de las más viejas recetas de buen comportamiento personal, profesional y por qué no comercial.
Personalmente no puedo ocultar la esperanza de que un hombre con semejante poder mediático sirva de ejemplo para la humanidad toda y no solo para quienes profesan su fe, incluyendo los hombres de negocio. Un ser humano con su poder tiene en las manos la posibilidad de hacernos un tremendo favor con su ejemplo.
Si bancos, telefónicas, administradoras de fondos de pensiones, compañías de transporte, clínicas privadas y tantas otras empresas de servicios, se pusiesen realmente al servicio de sus clientes, otro sería el negocio. Con las marcas pasa lo que con las iglesias. Creyendo estar seguros de su “clientela”, el día menos pensado descubren que sus "fieles" han encontrado una mejor opción.
Y no es solo cuestión de servicios. Muchos fabricantes de productos también han caído en el juego del maltrato y sin darse cuenta o plenamente conscientes, están cavando su propia tumba. Galletas más chicas, licuadoras que duran menos, dentífricos que se acaban más rápido, jabones que se desintegran bajo el agua o pan de pascua con menos pasas y fruta. A su manera cada uno de ellos y muchos otros han encontrado la forma de darnos menos al mismo precio, cuando no, cobrándonos un poco más. Como si fuésemos tontos. Ojo, solo estamos esperando que alguien haga la diferencia, como Francisco.
La pregunta que cabe hacerse es ¿Dónde más la conducta de quienes abusan de nosotros desde el mostrador, la plataforma o la góndola es igual?  ¿Tratan así a sus esposas, madres e hijos? ¿Esos son los valores que inculcan y comparten, con sus familias y colaboradores? O es que ellos, familiares y colaboradores, también son sus víctimas. Pareciera que en el desmedido afán de hacer dinero, el hombre como la iglesia cristiana, ha perdido el norte y todo vale. Empresas e instituciones se han convertido en el refugio de delincuentes de la peor calaña.  Por ello no pierdo la esperanza de que Francisco sirva de ejemplo para la humanidad toda, incluidos los hombres de negocio. 
Así como él con el ejemplo está haciendo que la curia comience a cambiar, así podemos nosotros, desde el lugar que ocupamos en la empresa o cadena productiva, hacer la diferencia. Francisco, me atrevo a decir, nos está dando, una de las mejores lecciones de ética, buenas prácticas de gerencia y manejo de imagen y reputación.

*gfg fundador de figueroa & asociados. en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / Director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. Fue profesor de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martín de Porres e IPAE. Colabora con América Economía desde octubre del 2011 y con Biznews desde marzo del 2013.


Gestión de conflictos




El cliente
NO siempre
tiene la razón
y yo tampoco

por gerardo figueroa g*

Esto, que no es ninguna novedad, suele ser un tema difícil de manejar para muchos, pues no siempre es fácil hacerle entender a alguien que lo que pide, espera, desea o quiere no tiene mucho que ver con la realidad o el sentido común. Y esto se hace particularmente difícil cuando entre quienes se presenta esta situación existe una relación jerárquica o contractual.

Tan difícil como tener que comunicarlo es estar en condiciones de aceptarlo y como esto no siempre es fácil para ninguno de los dos, vamos a tratar con estas líneas de dar un par de tips para llevar la fiesta en paz.

El cliente no siempre tiene la razón

Normal, como dicen los chibolos. Gestionar este tipo de situaciones, darle la contra al cliente o al jefe, es particularmente difícil, pues no se nos prepara, entiéndase enseña, para argumentar eficientemente nuestros puntos de vista ni para gestionar eficientemente también la frustración de oír de otros que no tenemos la razón.

Entonces tenemos que hacer un esfuerzo por entender qué es o puede ser para los involucrados no tener la razón pues por ahí parece que está el verdadero meollo del asunto. Para muchos no tener la razón implica perder autoridad, resulta convertirse en alguien de escasa credibilidad, o lo que es peor ser percibido como poco profesional, en fin… caer en el descrédito. Obviamente cuando una noticia tiene semejante carga emocional no espere a que la persona en cuestión lo acepte como lo más natural del mundo con una sonrisa en los labios.

Cómo decirlo

Escoja bien las palabras, no se trata de acusar o demostrar que usted es mejor que el otro. Se trata simplemente de ayudarlo a ver algo que usted percibe y él no. Escoja un buen momento del día para hacerlo, quiero decir un momento en el que ambos tengan el tiempo suficiente para analizar el tema y ninguno esté bajo la presión de tener que salir o hacer otra cosa. Y finalmente escoja un buen lugar, esto pasa por elegir una oficina o espacio en el que ambos estén a gusto y no uno, en el que alguno de los dos se sienta en desventaja. Poniendo cuidado en estas tres cosas habrá avanzado bastante en la no siempre fácil tarea de decirle a alguien no tienes la razón.

Cómo escucharlo

No se ponga a la defensiva. Este es el más grande desafío al recibir una noticia de este tipo. No tener la razón no es sinónimo de error.
Lo primero que debemos hacer cuando alguien nos anuncie que no tenemos la razón, es sonreír por dentro, para poder sonreír por fuera y escuchar con buena onda a quien nos lo dice. De esta manera usted habrá allanado el camino para entender los motivos por los que, en esta ocasión parece que no tiene la razón y para aprovechar la experiencia de quién lo está ayudando a darse cuenta y no insistir en su posición, vea lo cuidadoso que he sido en no escribir, y no insistir en su error. Pues no tener la razón, ya lo dije, no es sinónimo de error.

Si usted es cliente o el superior jerárquico, déjese ayuda

Alégrese y póngase doblemente positivo para escuchar a su interlocutor. Que le den la razón no demanda esfuerzo, ni consumo de neuronas: es lo más fácil del mundo. Conocí un sujeto que vivía de eso. Hasta había acuñado su promesa, que pintaba de cuerpo entero la mediocridad de su trabajo: “Rojo quieres, rojo te doy”. Para eso no necesitamos contratar colaboradores o pagar a agencias. A los que sí se preocupan en decirle lo que piensa, déjelos hacer su trabajo, aproveche su experiencia y si en algún momento alguno de ellos le anuncia que lo que usted ha pedido, sugerido o desea no transita los límites de lo razonable, posible o como quiera llamarlo, no lo convierta en algo personal. Escúchelos, tiene la oportunidad de aprender de ellos.

Si es agencia o subordinado, dígalo bonito

Por supuesto que a nadie le gusta dar este tipo de noticias a un cliente o al jefe inmediato, pero tampoco es el fin del mundo. Saber decirle a un cliente o jefe que lo que nos ha pedido o sugerido no es posible, es parte de nuestra obligación profesional, es una de las razones por las que nos paga. Siéntase satisfecho de hacerle ver a su cliente o jefe que usted o su agencia están verdaderamente comprometidos con su empresa.

La buena agencia y el buen cliente

En el no siempre fácil vínculo que se desarrolla entre clientes y agencias, entre jefes y subordinados, tener o tener la razón debe estar en un segundo plano, el bienestar de la imagen de marca o la reputación de la empresa, es lo que hay que cuidar y en ello, a nadie le importa quién tiene la razón.


“Si piensas como yo: amigo! Si no piensas como yo: doblemente amigo! Porque podemos enriquecernos”.

*gfg es socio fundador de f&a, está en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. gfigueroa@fbc.com.pe. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / director creativo de JWT y Ogilvy Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua.

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