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Fidelidad de marca: no se crea con regalos ni mantiene con descuentos

















Se gana y sostiene con calidad y reconocimiento

por gerardo figueroa graziani*

La fidelidad de marca, el activo más valioso que puede tener un producto o servicio, es una de las cosas más difíciles de conseguir y mantener pues no se gana con regalos ni mantiene con descuentos. 

Rizt Carlson y supermercados Wong

Me vienen a la cabeza el caso Rizt Carlson y el de Supermercado Wong en el Perú, antes de pasar estos últimos a manos de Cencosud.

Los hoteles y sus famosos cuadernos han hecho de su obsesión por cuidar el detalle una experiencia de fidelización que se ha convertido en caso de estudio de las principales escuelas de negocios. Las almohadas favoritas de cada cliente, la canasta con sus frutas preferidas y una serie de detalles personalizados hacen que uno se sienta verdaderamente considerado y reconocido en cualquiera de sus hoteles. 

Hasta su paso a manos de Cencosud, los supermercados Wong en Perú, alcanzaron reconocimiento internacional por la calidad y disposición de sus empleados por atender al cliente. En Wong, mucho más allá de las típicas ofertas, uno podía preguntar o pedir cualquier cosa y siempre era atendido con una sonrisa y una inmediata disposición a la ayuda. Detalles como saludos a los clientes el día de su cumpleaños o llevarle el carrito de compras hasta su casa si lo pedía, eran cosas de todos los días. Nadie como los hijos de don Eramos Wong entendieron que la atención y el servicio eran su mejor recurso de fidelización del cliente. 

El desafio para las marcas de consumo masivo

Quienes más difícil lo tienen son los productos de consumo masivo que en su mayoría pocas veces logran ir más allá de descuentos, promociones de más por el mismo precio y combos "tying" con otros productos. 

Para ellos el desafío es claro: dejar de pensar en promociones como herramienta de empujar el consumo y empezar a diseñar experiencias, incluso dentro de la aparente simplicidad de sus categorías. Porque si, incluso un producto cotidiano como un champú o un aceite de cocina puede sorprender, anticiparse y conectar generando fidelidad.

La fidelidad no se compra, se construye 

El problema no es que los productos masivos no puedan generar fidelidad, sino que han elegido el camino de competir por precio en lugar de competir por significado. Y el precio nunca construye lealtad, apenas compra tiempo hasta que otro la baje un poco más.

Los casos como Ritz Carlton y Wong nos recuerdan algo esencial: la fidelidad no se compra con descuentos, se construye desde el reconocimiento genuino del cliente como individuo, no como ticket promedio. 

La pregunta ya no es cuánto más puedes dar por el mismo precio, sino cuánto mejor puedes hacer sentir a quien te elige. Descuentos los hace cualquiera, pero hacer sentir reconocido a un cliente… eso ya es pasar a otra liga.

*gfg fundador de figueroa & asociados está en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. Catedrático de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martin de Porres e IPAE. Columnista de América Economía y Biznews. Contáctalo a gerfig@icloud.com

Imagen y reputación















dos caras de una misma moneda

Imagen y reputación son términos habituales en el mundo de los negocios, el marketing y los servicios. Pero, ¿realmente están claros en la mente de quienes trabajan en la empresa?

Antes de avanzar, vale la pena aterrizarlos:

Imagen
 Lo que se ve, lo que se percibe: representación, apariencia o percepción inmediata de algo.

Reputación
 Opinión o consideración que los demás tienen sobre alguien o algo.
 Prestigio o estima construidos en el tiempo.

Un ejemplo simple

Podemos ofrecer una cerveza de gran sabor, siempre disponible y a buen precio. Buena imagen.

Pero si detrás hay malas prácticas ambientales, laborales o maltratos a proveedores, hablamos de mala reputación.

La diferencia clave

La imagen es lo que proyectamos a través de nuestros productos y servicios: atributos diseñados para satisfacer expectativas.

La reputación es lo que construimos con nuestra conducta: cómo hacemos las cosas y cómo nos perciben nuestros públicos a partir de ello.

¿Quién es responsable?

La imagen suele recaer en producción, marketing y gestión de marca.
La reputación, en la conducción general de la empresa y la conducta de sus empleados.

Ambas funciones son distintas, pero comparten un mismo objetivo: hacer bien el trabajo. Y un mismo principio: actuar bajo buenas prácticas.

En resumen

  • La imagen se construye con lo que ofrecemos.
  • La reputación, con cómo lo hacemos… y con lo que otros dicen de nosotros.

No basta con parecer buenos, hay que serlo y sostenerlo con lo que hacemos y como lo hacemos.

*gfg fundador de figueroa & asociados está en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. Catedrático de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martin de Porres e IPAE. Columnista de América Economía y Biznews. Contáctalo a gerfig@icloud.com

Primero se pierde la confianza, después el negocio


















El valor de la confianza

por gerardo figueroa graziani

Gracias a la pregunta ¿qué puede salir mal? la industria de los seguros construyó toda una ciencia: 

  • identificar
  • medir
  • reducir  
  • y transferir riesgos

Pasaron de la reacción a la anticipación.

Pero hay un riesgo que ningún seguro cubre: la pérdida de confianza.

Obsesionados con performance, alcance, inversión y métricas; concentrados en números que hablan de resultados, la mayoría ignora lo único que hace que todo eso funcione: la confianza

Y aquí viene lo incómodo: puedes tener los mejores números… y estar destruyendo tu negocio porque la confianza se pierde en silencio.


Tres casos que vale la pena recordar

WeWork no cayó por la pandemia. Cayó cuando inversionistas y mercado dejaron de creer en su historia.

Lehman Brothers quebró por la pérdida de confianza por parte del mercado ante su exposición a activos de alto riesgo.

Boeing 737 MAX no fue solo un problema técnico. La gestión del problema y la falta de transparencia provocaron una pérdida de confianza global de reguladores, pasajeros y compañías. 


Buena reputación: el mejor seguro para una marca
Las crisis, hechos capaces de hacer tambalear el negocios, poner en peligro su continuidad, hacen menos daño y hasta se logran salvar cuando los usuarios o consumidores lo apoyan, defienden su marca, apuestan por su producto más allá de la calidad de lo que les da. Se trata de gente que cree en usted, se siente parte de lo que hace y está dispuesta a apoyarlo y sostenerlo. Por eso el mejor seguro para su marca es la confianza: la confianza que sus usuarios o consumidores tienen en ella y usted.

*gfg fundador de figueroa & asociados está en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. Catedrático de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martin de Porres e IPAE. Columnista de América Economía y Biznews. Contáctalo a gerfig@icloud.com

Si el 40 % del tráfico en internet es producido por robots ¿qué hacemos sus métricas?















El ecosistema digital nos obliga a revisar sus métricas

por gerardo figueroa graziani*

Estudios de especialistas en fraude publicitario como Augustine Fou y Chadwick Kinlay, junto con investigaciones de empresas como Cloudflare y Adalytics, sugieren que una parte significativa del tráfico en internet es generado por robots.

Si esto es así, surge una pregunta incómoda para quienes invierten en publicidad y para quienes planifican la compra de medios:
¿qué tan confiables son alcance, frecuencia y otras métricas si no siempre nos garantizan exposición ante audiencias humanas?

El problema no necesariamente las invalida, pero si obliga a preguntarnos con qué rigor se miden y a replantearnos cómo se interpretan. Hoy parece indispensable incorporar filtros de mayor calidad y exigencia para asegurar que las campañas lleguen a personas y no a máquinas.

Sin embargo, especialistas como Byron Sharp, autor de How Brands Grow, sostienen que las marcas crecen principalmente al alcanzar a más compradores potenciales, no al aumentar la intensidad del contacto con los consumidores de siempre.

Según Sharp, las marcas tienen muchos compradores ocasionales. El crecimiento ocurre aumentando la penetración, y eso requiere alcance masivo, acompañado de una frecuencia suficiente.

Considerando el gran porcentaje de la inversión en medios que está en juego hay una pregunta que exige a los expertos una respuesta:

¿Debemos replantear el valor del alcance en la era del tráfico automatizado, o simplemente mejorar la forma en que medimos a quién estamos alcanzando?

*gfg fundador de figueroa & asociados está en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. Catedrático de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martin de Porres e IPAE. Columnista de América Economía y Biznews. Contáctalo a gerfig@icloud.com

De la declaración de confianza al acuerdo de confidencialidad





















Proteja sus ideas antes de negociar

por gerardo figueroa graziani*


    Un acuerdo de confidencialidad (también conocido como NDA, por sus siglas en inglés Non-Disclosure Agreement), es un documento legal mediante el cual dos o más partes se comprometen a no divulgar, ni utilizar a favor la información sensible, estratégica o privada que compartan entre sí durante la negociación o desarrollo de una relación profesional, comercial o de colaboración.

      Se firma para proteger la propiedad de secretos comerciales, ideas de negocio, datos financieros, tecnología, estrategias de marketing, información de clientes o cualquier conocimiento que pueda generar ventaja competitiva.

    Este tipo de acuerdos es utilizado en todo el mundo por empresas, profesionales, inversionistas, agencias de publicidad, productoras de contenido, desarrolladores de tecnología, consultores y asesores cuando se presentan proyectos, se negocian alianzas o se comparte información valiosa. Se firman para evitar el riesgo de que esta sea utilizada o divulgada sin autorización.

        De uso en la mayoría de mercados del mundo, además de un seguro, es una muestra anticipada del compromiso de respeto entre las partes a no hacer uso de la información compartida hasta no llegar a un acuerdo que se formaliza posteriormente mediante la firma de un contrato.

      Estar de acuerdo en firmarlo es una clara y buena señal de estar negociando entre empresas y personas serias.

*gfg fundador de figueroa & asociados está en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. Catedrático de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martin de Porres e IPAE. Columnista de América Economía y Biznews. Contáctalo a gerfig@icloud.com

Lecciones de un vendedor ambulante

























Otra forma de vender

por gerardo figueroa graziani*

    Hace unos días caminaba por una plaza entre artesanos, bailarines, tejedoras y anticuarios, donde cada quien ofrecía lo suyo mientras la gente desfilaba de puesto en puesto mirando, tocando y preguntando.

   En una esquina, sobre el cemento, un muchacho había logrado detener a una multitud. Arrodillado frente a un trozo de papel, manejaba aerosoles de pintura con la destreza con que un barman juega con las botellas tras la barra. Entre exclamaciones y murmullos, las imágenes parecían saltar de sus aerosoles al papel.

  De pronto se detuvo y, sin que muchos lo percibieran, abrió una puerta invisible por la que nos hizo entrar.

     Comprenderán —dijo mientras barría a la audiencia con los ojos— que el arte no tiene precio y sería muy difícil ponerle uno a mi trabajo. Sin embargo estoy seguro de que a más de uno de ustedes le gustaría llevarse alguno de mis cuadros.

    Descubrió entonces, ante el asombro de todos, varios que ya tenía terminados y nos invitó a elegir uno y a pensar cuánto pagaríamos por él.

   Veamos —preguntó— ¿cincuenta, cien, doscientos dólares? y se detuvo cuando el acuerdo fue general. Ok, digamos trescientos dólares. Sin embargo —continuó— estoy seguro de que ninguno de ustedes salió de casa pensando comprar un cuadro, y menos invertir doscientos dólares en uno. ¿No es cierto? Pues bien, les voy a dar la oportunidad de llevarse el que quieran por solo dos dólares y agregó que tenía veinte tickets de dos dólares cada uno para sortear uno de sus cuadros.

        Las manos se agitaron como mariposas en el aire y en los siguientes diez minutos lo vi repetir el truco hasta vender tres de sus cuadros a cuatrocientos dólares cada uno.

        ¡Brillante!

      Todo en un solo ejemplo: teoría, práctica, producto, mercado, canal de distribución y hasta punto de venta.

        La gente no pagó para comprar arte: pagó por la oportunidad de tenerlo.

*gfg fundador de figueroa & asociados está en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. Catedrático de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martin de Porres e IPAE. Columnista de América Economía y Biznews. Contáctalo a gerfig@icloud.com

Navegando en la tormenta de la incertidumbre económica

















América Latina y las turbulencias

por gerardo figueroa graziani*

   

     El intercambio de amenazas arancelarias entre las principales potencias económicas, la reconfiguración de cadenas de suministro y la progresiva desindustrialización de economías occidentales han consolidado un entorno de incertidumbre estructural. No se trata de un episodio aislado ni de un ciclo coyuntural más: es un escenario prolongado de fricción económica global.

        Para América Latina, esto no es un fenómeno distante. La región opera como proveedora, mercado de consumo y espacio de expansión para capital internacional. Cuando las tensiones comerciales escalan, el impacto se filtra a través de precios, tipos de cambio, costos logísticos, inversión y confianza empresarial.

        El resultado es una percepción extendida de inestabilidad. Hogares y empresas enfrentan dudas sobre empleo, valor de activos, rentabilidad de inversiones y evolución del costo de vida. La incertidumbre, más que los datos duros, es hoy el principal factor desestabilizador.

        Algunos actores recomiendan prudencia y paciencia. Otros minimizan el momento bajo el argumento de que crisis similares han sido superadas antes. Sin embargo, el riesgo no reside únicamente en la magnitud del fenómeno, sino en la calidad de las decisiones que se adoptan bajo presión.

     En contextos prolongados de volatilidad, el error más frecuente no es la inacción, sino la sobrerreacción.

    La metáfora náutica de navegar en la tormenta resulta útil, siempre que se interprete estratégicamente.

      Reducir velas no significa retirarse del mercado, sino ajustar exposición financiera y revisar estructuras de costos. Asegurar cabos y escotillas implica fortalecer gobierno corporativo, control interno y disciplina operativa. Navegar en ángulo al viento supone evitar decisiones extremas: ni expansión imprudente ni repliegue paralizante. Preparar equipo de emergencia equivale a diseñar escenarios alternativos con umbrales claros de activación. En entornos inciertos, los planes de contingencia no deben improvisarse; deben preexistir.

        Finalmente, mantener la calma no es un recurso emocional, sino una ventaja competitiva. Las organizaciones que administran mejor la tensión preservan energía estratégica mientras otras la dilapidan en decisiones defensivas mal calibradas.

Implicancias estratégicas que el entorno exige:

  • Revisión sistemática de exposición a riesgos regulatorios y comerciales.
  • Evaluación de elasticidad de precios frente a presión inflacionaria.
  • Protección del posicionamiento de marca durante ajustes de costos.
  • Fortalecimiento de inteligencia de mercado y monitoreo geopolítico.
  • Desarrollo de escenarios graduales en lugar de respuestas binarias.

        La región seguirá siendo volátil, pero no homogénea. Existen oportunidades selectivas en sectores resilientes y en economías con mayor disciplina macroeconómica. El desafío no es evitar la tormenta —eso no está bajo control— sino navegarla con estructura, información y perspectiva.

        Las organizaciones que distinguen entre ruido coyuntural y riesgo estructural tienden a preservar valor cuando el entorno se vuelve imprevisible.

Algo más sobre el manejo de Crisis

*gfg fundador de figueroa & asociados está en el negocio de las comunicaciones corporativas desde 1983. Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. Catedrático de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martin de Porres e IPAE. Columnista de América Economía y Biznews. Contáctalo a gerfig@icloud.com

Innovación

Si usted no lo hace, otro lo hará*

por gerardo figueroa graziani**

Entre las señales de humo y los smartphones están algunas de las muestras de la capacidad del hombre para innovar. Cada una de ellas fue considerada en su momento como el punto máximo del progreso y sin embargo, poco tiempo después, una versión mejorada de lo mismo ocupó su lugar.

Esto es lo que llamamos innovación y la innovación, es el motor del progreso en todos los campos de la actividad humana sin excepción.

Sin embargo el problema que enfrentamos hoy en día es que las innovaciones, como competencia,  provienen de donde menos lo esperamos. Airbnb y Uber son sólo dos ejemplos de cómo individuos innovadores irrumpen en los negocios de otros y se apoderan de impresionantes porciones de mercado. Sin una sola habitación propia Airbnb está redibujando el negocios del alojamiento en el mundo y, trabajando con vehículos ajenos, Uber ofrece a millones de personas en el mundo una nueva experiencia de transporte urbano.

Más que una ciencia, una actitud
Innovar, como muchas cosas en la vida tiene sus reglas, sigue un proceso. La primera de todas es que no crea que usted debe ser el gran innovador. Como empresario, gerente o empleado basta con que se convierta en quien encienda la chispa que haga de los otros, los grandes innovadores que necesita.

Arriesgue
Hay que arriesgarse a cambiar. No hacer nada, dejar las cosas como están, es el más grande de los riesgos, pues deja el espacio para que otro haga lo que su empresa o equipo pudo hacer.

Analice a su usuario o consumidor
Nadie como el usuario o consumidor de un producto o servicio para decirnos qué quiere, cómo lo quiere, qué mejorar o mostrarnos otros caminos. No cometa el error de ir a preguntárselo. No, vaya y mírelo, escúchelo, véalo en su medio y analice cómo actúa con su producto o servicio. Sin este paso no hay innovación posible.

Cree un ambiente propicio para innovar
No es sólo cuestión de espacio, es sobre todo cuestión de actitud. Favorezca la libre y espontánea proposición de ideas.

No excluya a nadie
La riqueza de puntos de vista es parte del secreto de la innovación. Cuanto más variado el grupo de personas que participan, más rico es el proceso en resultados.

Cree la necesidad de innovar
No imponga el cambio, ayude a su equipo a entender que innovar es parte del éxito y ayúdelo en el proceso.

Explique claramente el objetivo
Todo proceso de innovación tiene un objetivo. Cambiar un hábito, mejorar un producto o servicio, ampliar el número de usuarios o consumidores. Cual fuera el suyo, debe estar claro para todos.

No excluya nada
Para que el intercambio de ideas y opiniones nos acerque al objetivo, no juzgue, ni permita que los miembros del equipo se juzguen entre ellos. Todas las ideas son buenas y bienvenidas. Ninguna es mejor que otra.

Pruebe
Cuando crea tener lo que busca, pruebe. Llévela al mercado y sométala a su juicio.

No tema pedir ayuda
Nadie ha dicho que todo debe hacerse en casa. Si no puede, desea o quiere, pida ayuda. Hoy en día equipos multidisciplinarios son los responsables de muchas de las grandes innovaciones de la actualidad. Son empresas que han hecho del proceso de innovación su principal fuente de ingresos y ofrecen a sus clientes muchas de las soluciones que no todos están en condiciones de encontrar.

  Recuerde siempre que lo que usted no haga, lo hará otro. Las Polladas peruanas, la venta de porciones de pollo para reunir fondos entre personas de bajos recursos, son una clara muestra de cómo el mercado desarrolló su propio sistema de seguros. Salud, vida, vivienda o robo tienen en las polladas lo que industria de  los seguros todavía no ha podido darles. Ahí está el desafío, darles lo que necesitan. Fuera cual fuera la innovación que emprenda, no olvide que ninguna innovación funciona, si como resultado de ella no hay una persona satisfecha.

* La idea central de este post se publicó en la revista Asegúrese 2015 bajo el título "De la Innovación a la satisfacción".


Ha sido supervisor creativo de JWT Peruana / Director creativo de JWT y Ogilvy en Ecuador / Consultor internacional del Johns Hopkins Center for Communication para programas de salud reproductiva en Ecuador, Perú, Bolivia y Nicaragua. 
Fue profesor de comunicación y medios en la escuela de Post Grado de la Universidad San Ignacio de Loyola. Expositor invitado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Piura, Universidad San Martin de Porres e IPAE. Ganador de Creatividad Empresarial en el 2006. Colaboró con América Economía y con Biznews entre desde octubre del 2011 marzo del 2014.